Nicolás Peñalver
Ante una economía que se desacelera velozmente y que ya registró una caída de 2,4% en el segundo trimestre, la administración de Hugo Chávez recurre a una reforma de la Ley del Banco Central para inyectar dosis extra de créditos que, de acuerdo con analistas, tienen el potencial de multiplicar el dinero y exacerbar la inflación.
Hugo Chávez ya anunció que el Banco Central desembolsará para proyectos agroindustriales, construcción de viviendas, manufactura, entre otros sectores, 500 millones de bolívares fuertes en lo que resta de año y 900 millones más en el primer trimestre de 2010.
Básicamente, de acuerdo con lo que ha explicado Nelson Merentes, presidente del Banco Central, el organismo aportará el dinero para los proyectos bajo la figura de un crédito y recuperará los fondos en el plazo y con los intereses que establezca el directorio.
A diferencia de una entidad financiera común, el Banco Central no recibe depósitos de personas y empresas, pero tiene la facultad de fabricar billetes que se multiplican en la economía por la acción de las otras entidades financieras.
Por ejemplo. Crea mil bolívares que van a una agroindustria que los utiliza para comprar cereales. Quienes venden los cereales reciben los mil bolívares y los depositan en un banco privado. El banco privado está obligado a conservar 300 bolívares a manera de reserva, pero puede prestar 700 bolívares a una persona que compra una casa.
Así, ya no existen sólo mil bolívares, también circulan por la economía los 700 que tiene el vendedor de la casa.
Jesús Rojas, ex gerente de administración del Banco Central, apoyado en los datos oficiales de septiembre en cuanto a liquidez y el dinero base creado por el BCV, precisa que actualmente por cada bolívar que origina el BCV se realizan pagos por 2,67 bolívares.
Agrega que parte del dinero que ingrese puede dirigirse a la compra de dólares, aumentando la presión sobre el mercado paralelo de divisas.
Efraín Velásquez, presidente del Consejo Nacional de Economía, indica que “el punto central es que se trata de creación de dinero”.
Además el Banco Central puede inyectar recursos fabricando bolívares para comprarle bonos a Pdvsa que, a su vez, los utilizará para cubrir gastos dentro del país.
Analistas insisten en que la mejor manera de debilitar a una moneda es que haya una oferta excesiva de la misma y pocos bienes para ser comprados, porque los precios suben y el dinero pierde su valor.
Para contener este efecto el BCV podría recoger bolívares vendiendo unos bonos que reciben el nombre de certificados de depósitos, pero esta política no es sostenible de forma indefinida porque la deuda por estos papeles crecería velozmente.
“Eso podría matizar el efecto inflacionario, pero sería un escenario monetario inestable, con la emisión continua de certificados de depósitos”, dice Efraín Velásquez.
Inflación caliente
Si bien el Banco Central destaca en su último informe que al cierre de octubre la inflación acumula un salto de 20,7%, que es menor al 24,7% registrado en el mismo lapso de 2008, existen evidencias de que los precios están represados. El núcleo inflacionario, un termómetro que utiliza el BCV para medir la inflación pero que aísla el efecto del control de precios y las variaciones estacionales, registra un salto de 24,7% al cierre de octubre.
Además el precio al por mayor de los productos importados, una variable que anticipa nuevos incrementos para los consumidores en el mediano plazo, acumula un alza de 33,7% en los primeros diez meses de 2009.
El alza de los precios ha debilitado el salario y el poder de compra al cierre del tercer trimestre muestra una caída de 5%, según datos oficiales.
Crédito como arroz
¿Sufre la economía venezolana por la escasez de créditos? Los préstamos al sector agrícola, área clave para el Gobierno, resultan ilustrativos. Obligada a otorgar 20 de cada 100 bolívares que presta al agro, entre 2004 y septiembre de 2009 la banca privada ha financiado al sector con el equivalente a 8 mil 390 millones de dólares, una magnitud que representa 26% de las reservas internacionales.
A esto se añade lo proveniente de entidades financieras públicas como Bandes, del Pueblo, Banco Agrícola y los aportes que ha debido hacer el Fonden, un fondo especial para proyectos de desarrollo que desde su creación ha recibido más de 50 mil millones de dólares.
Sin embargo, las estadísticas del Banco Central indican que entre 2004 y 2008 la producción agrícola crece modestamente a una tasa promedio de 3,4%.
Incluso en su informe económico el BCV precisa que “la producción de alimentos elaborados mostró una desaceleración entre 2006-2008”.
A pesar de las facilidades de financiamiento para satisfacer la demanda de alimentos, el país ha tenido que recurrir a importaciones masivas, al punto que al descontar el efecto del alza de precios en el exterior, aumentan 37,3% en 2008.
Analistas explican que la falta de inversión y la baja productividad en distintos sectores de la economía no se corregirá con créditos del Banco Central.
Diario “LA HORA”
16/11/2009